
Las proteínas son complejas biomoléculas formadas por la unión consecutiva de aminoácidos. La interacción interna de estos aminoácidos mediante uniones iónicas y covalentes da lugar a la formación de estructuras tridimensionales muy estables a temperatura fisiológica.
Las enzimas conservan su funcionalidad mientras conserven su estructura y plegamiento adecuado. Temperaturas por debajo de la óptima las inactivan. Sin embargo, temperaturas por encima, ocasionan la ocurrencia de un proceso conocido como desnaturalización.
Cuando una proteína se desnaturaliza por acción de la temperatura, los enlaces entre moléculas pierden estabilidad, se rompen y la proteína pierde su estructura tridimensional, así como su funcionalidad.
Cuando una persona tiene fiebre, se produce un aumento de la temperatura media corporal, en ocasionas como mecanismo de defensa frente a la invasión de un virus o una bacteria. Se espera que las proteínas del organismo invasor no toleren la temperatura elevada que nuestras proteínas y enzimas internas podrían tolerar. Sin embargo, este mecanismo es nocivo incluso para nosotros mismos, por lo que siempre se busca descender la temperatura frente a la aparición de fiebre.
Los sistemas biológicos están diseñados para trabajar en condiciones adecuadas, si alteramos ciertos parámetros, el correcto funcionamiento siempre se verá afectado.
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